EL SÍNDROME DEL ESTRÉS

Como bien sabéis el estrés afecta a todas las personas en algún momento determinado de la vida, desde los niños mientras juegan o los estudiantes preparando un examen. Debemos considerar, que un cierto estrés puede llegar a ser beneficioso para el cuerpo aunque si se prolonga o es excesivo entonces tiene consecuencias desastrosas para el organismo.
Las personas que sufren estrés están abrumadas por temores, inseguridades, cólera, tensión y frustración. Como consecuencia de esto sube la presión arterial, los niveles de adrenalina como la frecuencia cardíaca y se acelera la respiración. Sumando a lo interior nos encontramos con los niveles de la glucosa, los ácidos grasos alterados y el sistema inmunitario resulta menos eficaz.
Los síntomas presentes al estrés son: dolores de estómago, palpitaciones, fatiga, dolores musculares, sensibilidad a las infecciones, trastornos de sueño y casi siempre también va acompañado de depresión.
A nivel occidental, el año 1935 Hans Seyle, empezó a desarrollar este concepto del estrés buscando otra hormona sexual y observó en todos sus estudios, que los individuos presentaban las mismas alteraciones, la conocida tríada del estrés: Corteza de las glándulas suprarrenales aumentada, pero los órganos linfáticos (timo, bazo y ganglios linfáticos) atrofiados y aparecieron úlceras sangrantes en el estómago y en el duodeno.
Según Seyle, estableció el nombre de síndrome de adaptación para el grupo de cambios que dan a conocer la presencia del estrés en el cuerpo.
Un estresante es cualquier agente o estimulo que produce la aparición de este síndrome de adaptación, puede ser cualquier cosa que a un/a individuo/a le es percibido como indeseable o supera la capacidad de afrontamiento de la persona. El frío, el viento, calor extremo, los sonidos fuertes, multitud de gente, incluso a una madre embarazada en situaciones de este tipo puede generar estrés al niño que está gestando afectando en su futuro comportamiento, alteraciones fisiológicas, y un conjunto de posibles afectaciones latentes.
Consideraba el síndrome de adaptación como un conjunto de mecanismos de defensas del cuerpo, necesarios para afrontar el cambio siempre que no llegará a mantenerse durante mucho tiempo.
Los cambios que menciona Seyle, se produce en fases:
La primera fase o reacción de alarma, a parte de la tríada antes mencionada, se presentaba un aumento de la secreción de glucocorticoides, el número de linfocitos disminuía y de eosinófilos. El Sistema Nervioso Simpático y la médula suprarrenal (a través de la adrenalina) también aumentaban su actividad, puede presentarse inflamaciones.
La fase de resistencia o adaptación, la corteza y la médula suprarrenales regresan a su ritmo normal de secreción.
La fase de agotamiento, sólo se llega en esta fase si se prolonga durante largos períodos de tiempo el factor estresante, la secreción de corticoides disminuye y puede desencadenar un sinfín de enfermedades, incluso llegando a la muerte.
Actualmente fisiólogos definen el estrés como cualquier estimulo que actúe directamente o indirectamente, sobre las neuronas del hipotálamo para que liberemos hormona liberadora de Corticotropina (CRH). La CRH actúa como un desencadenante que inicia cambios diversos al organismo, y generando lo que se conoce hoy en día como el Síndrome de Estrés.
La hipoglucemia es un ejemplo de estrés que estimula directamente el hipotálamo. Una estimulación indirecta se produce el estrés estimula el lóbulo límbico, el denominado cerebro emocional, así como otras partes de la corteza cerebral y estas regiones envían mensajes al hipotálamo, haciendo que libere CHR. La CHR estimula a la hipófisis anterior para que secrete cantidades crecientes de ACTH, que estimula a la corteza suprarrenal para que aumente la cantidad de cortisol y aldosterona.
El estrés presenta, junto a lo mencionado anteriormente las siguientes manifestaciones: palidez, frialdad, manos sudorosas, boca seca, retención de agua y aumento volumen sanguíneo.
El mecanismo patológico, según la Medicina China, cuando hay un factor “estresante”: sonoro, trauma emocional, situación continúa de mucho trabajo, mal descanso; lo primero que afecta es la circulación libre del Qi, una de las funciones principales del Hígado. Cuando esta afectación del Qi perdura con el tiempo termina generando un estancamiento del Qi de Hígado.
Las primeras manifestaciones del estancamiento son dolor y distensión. Este tipo de Estancamiento de Qi, que inicialmente afecta al Hígado, puede terminar afectando al Pulmón, Bazo, Estómago también, y hay que realizar un diagnóstico adecuado para ir diferenciándolo correctamente.
El tratamiento fitoterapéutico según la Medicina China en estos casos es regular el Qi, hay que diferenciar los estancamientos tipo Exceso y los estancamientos tipo Insuficiencia. Hay que distinguirlo bien porqué si en un caso de Exceso tonificamos, podríamos provocar un aumento del Patógeno en lugar de regularlo, por esto es importante diferenciarlo para adecuar el tratamiento.
Para regular el Qi encontramos las fórmulas que promueven el movimiento del Qi : Yue Ju Wan, LIang Fu Wan ; y las fórmulas que descienden el Qi rebelde: Ding Chuan Tang, Si Mo Tang. También hay puntos acupunturales que actúan para regular el Qi como: Tai Chong, Zu San Li, Shen Men.
En conclusión, hay muchas semejanzas en el enfoque de como afecta el estrés al organismo, está claro que las dos visiones nos indican que nos encontramos con una afectación pluri-funcional que si no actuamos sobre ella se puede derivar a muchos desequilibrios del organismo que puede durar durante mucho tiempo e incluso generar enfermedades. Amigos/as a respirar mucho, a intentar que el estrés nos afecte lo más mínimo! Saludos!

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